Muchas personas que emigran entienden bastante inglés, pero casi no lo hablan. No es falta de capacidad. Muchas veces es miedo: a equivocarse, a que se rían, a parecer menos inteligentes de lo que son.

Detrás de ese miedo suele haber una idea que aprendimos desde la escuela: que el error es algo malo, algo que se marca en rojo. Pero en cualquier aprendizaje pasa lo contrario. Sin errores no hay forma de mejorar.

Separar lo que vales de lo que te sale

La persona perfeccionista suele hacer dos cosas: no intenta algo hasta estar segura de que le saldrá perfecto, y vive cada error como una prueba de que no vale. Así, nunca practica lo suficiente para mejorar.

Aprender un idioma es un proceso. Primero hablas un poco mejor, luego otro poco, y un día te das cuenta de que ya lo haces con soltura. Cada frase mal dicha es un paso de ese camino, no un fracaso.

Pasos pequeños para esta semana

Si el miedo a equivocarte aparece también en otras áreas de tu vida, en una sesión podemos trabajarlo juntas.